OVIEDO, 23 de noviembre. La Fundación Adecco ha dado a conocer su informe anual sobre la intersección entre la violencia de género y el empleo, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Este estudio, que incluye las respuestas de 490 mujeres, revela un vínculo alarmante entre el desempleo y la vulnerabilidad de las víctimas. Más de la mitad de las participantes, un 53%, indica que conseguir empleo es fundamental para lograr su independencia y recuperación, mientras que el 47% ya se ha inserido en el mercado laboral.
En el balance de 2024, las denuncias por violencia de género en España se han mantenido en cifras preocupantes, con un total de 199.094 denuncias, lo que implica una media de 544 denuncias diarias. Esta cifra, comparable a la del año anterior, señala un momento de consolidación en la visibilidad y denuncia hacia la violencia de género, después de varios años de incremento en las cifras.
En **Asturias**, el panorama es aún más alarmante, ya que se ha registrado un aumento histórico en las denuncias, alcanzando las 3.505 en 2024, lo que equivale a 9,6 denuncias diarias y representa el 2% del total nacional.
Si analizamos la situación por comunidades, **Andalucía** se posiciona a la cabeza con 40.168 denuncias, seguida por la **Comunidad de Madrid** (16,1%), la **Comunidad Valenciana** (13,9%) y **Cataluña** (12,8%). Un giro significativo se observa en algunas regiones, donde existe una ligera disminución en las denuncias. Sin embargo, Asturias contrasta con esta tendencia, reportando un crecimiento del 1,9% y alcanzando cifras históricas en el mismo año, lo que podría sugerir una mayor disposición a denunciar, además de reflejar la persistencia del problema a nivel social y familiar.
Además de Asturias, otras comunidades como Navarra han visto incrementos importantes en las denuncias, con un sorprendente aumento del 26,4% respecto al año anterior, seguido por la Comunidad de Madrid (+6,5%), Castilla-La Mancha (+2,9%), País Vasco (+2,5%) y Cataluña (+2,16%). Estos aumentos pueden estar relacionados con una creciente sensibilización social y una mayor confianza en las instituciones, así como con el efecto concentrador de las áreas urbanas, que facilitan el acceso a servicios especializados y canales de denuncia.
De acuerdo con el **Instituto Nacional de Estadística (INE)**, actualmente hay 34.684 mujeres protegidas con orden de protección o medidas cautelares. Aunque esta cifra muestra un leve descenso tras un período de aumento desde 2019, sigue siendo un 9% superior al dato de ese año, lo que revela que la violencia de género sigue siendo un problema de gran magnitud en nuestra sociedad. Notablemente, casi la mitad de las víctimas en 2024 se encuentra en el rango de edad de 30 a 44 años, un periodo que suele coincidir con la plena actividad laboral y responsabilidades familiares.
El año 2024 también ha visto 1.758 menores afectados por la violencia de género, quienes son hijos, están en guarda o custodia, o cohabitan con las víctimas en situaciones en las que se han dictado medidas de protección.
El informe señala que el 67,8% de las mujeres que enfrentaron situaciones de violencia no contaban con empleo en el momento de las agresiones. Esta realidad pone de manifiesto cómo la falta de independencia económica y de autoestima puede dificultar la identificación de la violencia, la denuncia, y la ruptura del ciclo de abuso.
La vulnerabilidad emocional de las mujeres se refleja en el informe, que indica que un alto porcentaje (91%) se siente más dependiente y aislada en ausencia de un empleo. La carencia de trabajo no solo dificulta la salida de circunstancias violentas, también intensifica su sensación de inseguridad e inclusión social. En contraste, el acceso a un empleo se presenta como un elemento crucial de protección y empoderamiento, ofreciendo a muchas la oportunidad de romper con la violencia que han sufrido.
El empleo, aunque no garantiza la eliminación total de la violencia, se convierte en un baluarte de resiliencia y protección, sostiene la Fundación Adecco. Las mujeres que han conseguido un puesto laboral destacan significativos cambios en sus vidas: el 72% cree que trabajar disminuye la probabilidad de regresar a situaciones de violencia, al favorecer su autoestima (87,5%), estabilidad económica (84,2%) y ampliar su red de contactos (69,1%).
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