Asturias enfrenta un aumento del 30% en manadas de lobos en un año
El número de lobos en Asturias no solo no baja, sino que crece de forma significativa. Los datos del censo 2025 aún no están publicados, pero ya adelantan que las manadas aumentan y, con ellas, los problemas para la ganadería y la tranquilidad en el campo.
Este incremento pone en jaque la gestión que el Gobierno regional ha prometido regular. La suspensión de los planes de control, tras las decisiones judiciales, deja en el aire qué pasará con la caza selectiva y los controles necesarios para equilibrar la población. La incertidumbre afecta directamente a ganaderos y a quienes viven en zonas rurales.
Para los ciudadanos, esto significa más riesgo de ataques al ganado, mayores preocupaciones por la seguridad en zonas rurales y una posible pérdida económica para quienes dependen de la agricultura. La presencia creciente de lobos también puede impactar en actividades recreativas y en la convivencia diaria en el campo.
¿Qué deben hacer ahora los afectados? Lo más importante es mantenerse informados y colaborar con las autoridades en la protección de sus explotaciones. La presión social y la participación en las decisiones pueden ser clave para que el Gobierno reactive un plan de gestión efectivo y seguro.
El futuro de la convivencia entre humanos y lobos en Asturias está en juego. Es necesario que las administraciones actúen con decisión y transparencia para evitar que las disputas sigan creciendo y que la población rural se vea desprotegida. La clave está en un plan claro, legal y que tenga en cuenta la realidad del territorio.