OVIEDO, 26 Nov.
La Brigada de Salvamento Minero de Hunosa se mantiene firme en su decisión de renunciar debido a la falta de pago de 9.000 horas extras, tras una reunión con la empresa que no dio lugar a ningún tipo de acuerdo.
Óliver Suárez, portavoz del colectivo, expresó que el encuentro no logró resolver la problemática de las horas adeudadas. En este sentido, subrayó que si antes del 7 de diciembre, fecha límite de preaviso para la renuncia presentada, no se establece “una solución real”, todos los brigadistas abandonarán sus posiciones.
Los trabajadores consideraron que la propuesta de contratar entre cuatro y cinco nuevos miembros para la Brigada representa un intento por parte de la empresa de “eludir el verdadero problema” y no abordar la situación crítica actual. Suárez recordó que el proceso de formación de un brigadista puede tomar entre un año y un año y medio bajo la supervisión de personal experimentado. Si se produjeran bajas entre los actuales brigadistas, se correría el riesgo de perder la transmisión de conocimientos vitales.
La controversia se originó cuando la empresa decidió, de manera unilateral, anular un acuerdo laboral que regulaba el manejo del “exceso de jornada” acumulado a lo largo de años por la falta de personal. Esta decisión ha llevado a una situación que, según Suárez, produce un círculo vicioso de consecuencias negativas.
Los brigadistas han hecho un llamado de atención sobre los efectos que podría ocasionar su renuncia si no se logra una resolución antes de la fecha límite. Suárez enfatizó que, aunque su responsabilidad legal terminará ese día, su compromiso con la Brigada los motiva a buscar una solución. “Nos duele tener que renunciar, pues eso podría significar el fin de la Brigada tal como la conocemos, ya que la Brigada somos nosotros, no solo un edificio”, declaró.
A pesar de la difícil decisión, subrayó que “no tienen otra opción” más que ejercer presión. “Lo hemos intentado de todas las maneras posibles, pero es imposible avanzar, ya que todo son imposiciones sin incluir nuestra voz”, añadió.
Después de la reunión, Andrés Ballina, presidente del comité de empresa de Hunosa, criticó la falta de soluciones concretas por parte de la compañía, que se limitó a ofrecer “buenas palabras” sin abordar el problema real.
Ballina hizo hincapié en que el presidente de Hunosa, Enrique Fernández, es el “único responsable” de la situación actual, recriminándole que hasta el momento solo ha mostrado agradecimiento por el trabajo de los brigadistas, un gesto que no satisface sus necesidades económicas. “Los brigadistas no pueden comer agradecimientos”, sentenció, en referencia a la deuda que se mantiene con ellos.
El representante laborar instó a la dirección de la empresa a “remangarse y trabajar realmente” para encontrar una solución. Esto incluye resolver la situación de las horas adeudadas, dialogar con el colectivo para planificar el futuro del Centro Nacional de Rescates y abrir un proceso de selección para aumentar la plantilla.
Ballina advirtió que, de no alcanzarse un acuerdo, “el 7 de diciembre podríamos encontrarnos con un edificio en Sama destinado a la brigada, pero sin brigadistas que lo operen”.
Finalmente, Adrián Miguel Pérez, secretario general de la sección sindical de CCOO en Hunosa, recalcó que ha pasado un plazo de 21 días desde que los brigadistas presentaron su renuncia y la empresa aún no ha presentado una solución concreta, más allá de manifestar que “está trabajando en ello”.
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