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Byung-Chul Han: su misión intelectual es despertar a una sociedad en crisis.

Byung-Chul Han: su misión intelectual es despertar a una sociedad en crisis.

OVIEDO, 24 de octubre.

En una ceremonia que resuena con el eco del pensamiento crítico, el filósofo surcoreano Byung-Chul Han fue honrado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025. Durante su discurso, Han resaltó la importancia de "despertar" a una sociedad sumida en el letargo: "Mis escritos son un grito de alerta, un diagnóstico urgente de lo que nos confronta hoy", declaró, subrayando que hay signos de que "algo no funciona" en nuestro entorno actual.

Al subir al escenario del Teatro Campoamor, Han evocó al reconocido filósofo Sócrates, a quien comparó con un fuerte "tábano estimulador" de la reflexión social. "Como pensador, me identifico con esta visión socrática de la filosofía. Mis críticas, aunque a menudo provocadoras, han sido diseñadas para inquietar y desafiar a la gente, desenmascarando múltiples verdades a veces ocultas", expresó el autor de obras como La sociedad del cansancio.

En su análisis incisivo, Han cuestionó la narrativa de la libertad individual promovida por el neoliberalismo, al calificarla como una "ilusión" peligrosa. "A pesar de nuestra percepción de estar más liberados que nunca, estamos atrapados en un sistema neoliberal que distorsiona la verdadera libertad", afirmó. Alertó sobre la autoexplotación que se ha vuelto prevalente en la vida moderna, enfatizando que esta modalidad atenta más eficazmente contra nuestra autonomía que cualquier forma de control externo.

Han también expresó su preocupación por los peligros emergentes de la digitalización y la inteligencia artificial, sugiriendo que podrían convertirnos en "esclavos de nuestras propias invenciones". "Los teléfonos inteligentes nos dominan, y nosotros, irónicamente, nos convertimos en sus productos", admitió. A pesar de sus críticas, aseguró no estar en contra de la tecnología, sino abogando por un uso consciente de ella. Subrayó que las redes sociales, lejos de fomentar la conexión, han sido vectores de aislamiento y agresividad, dañando nuestra capacidad de empatizar.

En un llamado a la responsabilidad, Han argumentó que "la urgente tarea de la política debería ser regular y controlar el avance tecnológico desde una perspectiva soberana". Según él, la falta de un control político sobre la tecnología puede llevar a resultados devastadores, donde una técnica sin ética se transforma en un monstruo que oprime a las personas.

El pensador también lamentó el deterioro del respeto en las democracias modernizadas, manifestando que las diferencias de opinión son demasiado a menudo vistas como razones para la confrontación. Para Han, la democracia se sostiene sobre pilares de moralidad y virtudes Ciudadanas, como el civismo y el respeto. Sin estos fundamentos, alertó que la democracia corre el riesgo de convertirse en una mera fachada vacía.

Han enfatizó que los parlamentos han degenerado en plataformas de autopromoción donde el neoliberalismo ha dejado en la sombra a una parte significativa de la población, generando perdedores y profundizando la brecha entre los opulentos y los desfavorecidos. Dijo que el temor a la caída social está asediando a la clase media, empujando a muchos hacia el abrigo de líderes autocráticos o populistas.

Reflexionando sobre la condición contemporánea, Han concluyó que, a pesar de todas las aparentes libertades y posibilidades, la sociedad está atrapada en un "vacío existencial". "No somos realmente libres, sino que estamos atrapados en un ciclo interminable de adicciones y dependencias. La herencia del liberalismo es este vacío; hemos perdido nuestros valores e ideales", lamentó. Para él, es evidente que "algo marcha mal en nuestra sociedad".

Finalizando su presentación, el filósofo reiteró: "Mis escritos, por más que irriten, buscan provocar el cambio, al igual que aquel tábano de Sócrates que molesta al caballo pasivo". Luego completó: "Si no hay molestias, todo se estanca, y eso asfixia cualquier posibilidad de futuro".

Han, nacido en Seúl en 1959, trae consigo una rica formación académica en Literatura Alemana, Teología y Filosofía, habiéndose doctorado con una tesis sobre Martin Heidegger en 1994. Su carrera docente ha abarcado diversas instituciones, incluyendo su reciente papel en la Universidad de Bellas Artes de Berlín.

Reconocido como uno de los filósofos más provocativos de su generación, ha dirigido su mirada crítica hacia lo que denomina la "sociedad del cansancio", así como a la "sociedad de la transparencia", explorando la deconstrucción de las prácticas contemporáneas en el contexto del capitalismo global, especialmente a través del lente del fenómeno Shanzhai del capitalismo chino.