24h Asturias.

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Científicos de la Universidad de Oviedo realizan un innovador estudio sobre los hongos en las raíces del roble albar en Cantabria.

Científicos de la Universidad de Oviedo realizan un innovador estudio sobre los hongos en las raíces del roble albar en Cantabria.

OVIEDO, 3 de febrero.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Oviedo ha llevado a cabo un innovador estudio sobre la riqueza y diversidad de hongos que habitan en las raíces del roble albar (Quercus petraea), en una zona del sur de Europa que se enfrenta a desafíos significativos debido al cambio climático. Este trabajo, realizado en conjunción con expertos del Reino Unido y otras instituciones académicas de España, ha sido divulgado recientemente en la revista Mycological Progress.

La investigación se desarrolló en tres áreas naturales protegidas dentro de la Cordillera Cantábrica: el Parque Natural de Redes, el Parque Natural de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, y la Zona Especial de Conservación de los Ancares. Estos lugares son representativos del bosque atlántico de roble. Los científicos eligieron diferentes árboles para examinar el impacto de la estructura del bosque en las comunidades de hongos, analizando así su composición y función.

Utilizando técnicas avanzadas como el metabarcoding y estudios histológicos, se identificaron 1.043 variantes genéticas correspondientes a 297 especies de hongos, descubriendo así una diversidad mayor de la que se conocía previamente. Las comunidades de hongos resultaron ser muy particulares para cada uno de los bosques, con un sorprendente 7,4% de variantes compartidas entre los tres lugares muestreados.

El estudio subraya la relevancia de los hongos ectomicorrícicos en el ciclo nutricional del roble, ya que facilitan la absorción de nutrientes y agua. Además, se encontró una interesante cantidad de hongos endófitos oscuros, que podrían ofrecer resistencia a los árboles en climas adversos. También fueron identificados hongos saprófitos, cruciales para la descomposición de materia orgánica y el reciclaje de nutrientes en el suelo.

Los hallazgos indican que los árboles ubicados en áreas intermedias del dosel, que reciben menos luz y enfrentan mayor competencia, albergan una mayor diversidad de hongos y una cantidad más significativa de taxones exclusivos. Esto sugiere que estas comunidades simbióticas son esenciales para optimizar la salud nutricional de los árboles.

Los investigadores enfatizan la necesidad de conservar una estructura forestal diversa para garantizar la estabilidad y la resiliencia del ecosistema, en especial ante los desafíos impuestos por el calentamiento global.

La doctora Norma Alas Gutiérrez, coautora del estudio, sostiene que "los resultados refuerzan la idea de que la salud del bosque no depende solo de los árboles, sino también de la compleja red de microorganismos que viven en el subsuelo. Comprender la diversidad y la función de estos hongos es vital para una adecuada gestión y conservación de los bosques atlánticos, sobre todo en un contexto de cambio climático, donde la humedad y el desplazamiento de especies se convierten en problemas críticos". Asimismo, añade que "los hallazgos ofrecen una base científica fundamental para diseñar estrategias de conservación que preserven la heterogeneidad estructural del bosque, así como la estabilidad de las relaciones simbióticas que sostienen el ecosistema."