OVIEDO, 11 de septiembre. - En el marco de la investigación parlamentaria sobre el trágico accidente en la mina de Cerredo, el ingeniero técnico de minas del Principado, Enrique Fidalgo Menéndez, compareció para ofrecer su testimonio. Este jueves, Fidalgo subrayó que nunca observó actividades inusuales o cualquier indicio de extracción de carbón en la bocamina conocida como El Mangueiro, que se sitúa cerca de las instalaciones de la empresa pública Tragsa. "Cualquier movimiento relacionado con la carga o el transporte de carbón habría tenido lugar justo ante las oficinas donde me cambiaba, y no vi nada en absoluto", manifestó rotundamente.
Fidalgo, quien desempeña funciones de supervisión en el proyecto de restauración ambiental otorgado a Tragsa, reveló que sus visitas a Cerredo comenzaron en octubre de 2022, dos meses después de la tragedia. Desde entonces, ha participado en más de treinta visitas al lugar para seguir el curso de las obras de restauración.
El ingeniero describió la única ocasión en la que presenció el movimiento de materiales, que ocurrió en noviembre de 2024. En esa ocasión, observó la retirada de chapas de pánzer y otros componentes metálicos. "Vi algunas chapas y cabezas de pánzer", aclaró al ser cuestionado sobre el incidente por el diputado de Vox, Gonzalo Centeno.
Además, Fidalgo informó que se había establecido un equipo de seguridad en las localidades de Tormaleo y Cerredo desde abril de 2022, con base en El Mangueiro. Al consultar sobre la actividad de este equipo, aseguró que nunca se registraron alertas de actividades sospechosas en la zona.
Sobre la presencia de maquinaria como generadores o compresores en las cercanías, Fidalgo defendió que esto no constituye evidencia de explotación ilegal. "Estos equipos son compatibles con tareas de desimpactación y recuperación, en línea con el permiso concedido a la empresa Blue Solving para la limpieza de galerías y la extracción de residuos carbonosos", explicó.
El ingeniero también se pronunció respecto al carbón visible en ciertas áreas, sugiriendo que podría tratarse de residuos acumulados de forma anterior o de acopios exteriores, y destacó que, desde un punto de vista técnico, no se puede concluir que hubo explotación activa únicamente por la presencia de determinados materiales o maquinaria.
Asimismo, Fidalgo negó cualquier relación, tanto personal como profesional, con los responsables de la explotación, afirmando que no mantenía contacto con Jesús Rodríguez Morán ni su círculo cercano, salvo un breve encuentro con su hijo en el día del fatal accidente, el 31 de marzo de 2025.
En respuesta a la diputada del Grupo Mixto, Covadonga Tomé, quien indagó sobre la naturaleza de los proyectos de investigación complementaria, Fidalgo aclaró que tales proyectos no cuentan con una regulación específica en la Ley de Minas o su reglamento. Se limitó a definirlos como un "proyecto más dentro de una concesión de explotación".
El ingeniero añadió que estos proyectos requieren autorización administrativa de acuerdo con la normativa básica, aunque subrayó que no existe una definición clara o un marco normativo que especifique qué constituye exactamente un proyecto de investigación complementaria.
Finalmente, Fidalgo destacó que la diferencia entre un "proyecto de investigación" y uno "complementario" radica únicamente en su denominación y en el objetivo o alcance específico dentro del contexto de la explotación minera.
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