La Universidad de Oviedo establece pautas para el manejo de la nanoluz a nivel atómico en un innovador estudio.
OVIEDO, 26 de diciembre. La vanguardia de la nanotecnología avanza a pasos agigantados, y uno de sus aspectos más intrigantes es la capacidad de controlar la luz a escalas diminutas, mucho más pequeñas que el grosor de un cabello humano. Un equipo de investigación internacional, liderado por el grupo de Nano-Óptica Cuántica de la Universidad de Oviedo y el Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanotecnología (CINN-CSIC), ha lanzado un artículo en la prestigiosa revista 'Nature Nanotechnology', que explora cómo se pueden manipular los fenómenos ópticos fundamentales en materiales que apenas tienen el grosor de unos pocos átomos.
El foco del estudio son los polaritones, unas cuasipartículas híbridas que emergen cuando la luz interactúa intensamente con la materia. Mediante el uso de materiales de baja simetría, conocidos como materiales de van der Waals, los investigadores han descubierto que la luz puede dejar de propagarse de manera convencional, dirigiéndose en trayectorias específicas, lo que genera efectos que desafían nuestra comprensión de la óptica tradicional.
Entre los impresionantes descubrimientos que se destacan, encontramos la refracción negativa, un fenómeno donde la luz se curva en sentido opuesto al habitual al atravesar la interfaz entre diferentes materiales, así como la propagación canalizada, que permite conducir la energía de forma controlada y sin dispersión.
El equipo de investigación resalta en su artículo que "estas propiedades proporcionan un control sin precedentes sobre la interacción entre luz y materia, abarcando desde el espectro visible hasta la región terahertz".
Este trabajo se inscribe dentro del ambicioso proyecto 'Twistoptics,' que está bajo la dirección del profesor Pablo Alonso González de la Universidad de Oviedo, y cuenta con el respaldo de una ERC Consolidator Grant del Consejo Europeo de Investigación. La iniciativa explora cómo la manipulación de capas nanométricas, similar al ensamblaje de piezas de un 'Lego' en miniatura, permite crear propiedades físicas ajustadas a necesidades específicas.
La publicación es el fruto de una colaboración internacional que involucra instituciones de renombre como el Instituto de Tecnología de Pekín (BIT), el Donostia International Physics Center (DIPC) y el Instituto Max Planck, consolidando así un esfuerzo colectivo por comprender y aprovechar las complejidades de la nanotecnología.
El marco teórico y experimental presentado en este trabajo, liderado por el Grupo de Nano-Óptica Cuántica, allana el camino para futuras aplicaciones en diversas áreas tecnológicas. Esto incluye circuitos ópticos integrados, biosensores altamente sensibles, gestión térmica y técnicas de imagen de super-resolución, prometiendo un impacto significativo en la tecnología del mañana.
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