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Las laudas prerrománicas de la Cripta de Santa Leocadia renovadas en la Catedral de Oviedo.

Las laudas prerrománicas de la Cripta de Santa Leocadia renovadas en la Catedral de Oviedo.

OVIEDO, 15 Mar.

Las laudas prerrománicas de la Cripta de Santa Leocadia, en la Catedral de Oviedo, han recuperado su color original tras un minucioso proceso de restauración que se ha desarrollado entre finales de 2023 y principios de este año.

La presentación de la restauración ha tenido lugar este viernes, a cargo del Deán de la Catedral, Benito Gallego, la directora de la Oficina de Bienes Culturales del Arzobispado de Oviedo, Otilia Requejo, y la restauradora Natalia Díaz-Ordóñez.

Las laudas se ubican en la capilla o cripta inferior de la Cámara Santa, dedicada a la santa toledana Leocadia, muy venerada en la época visigoda. Están fechadas entre los siglos IX y X, y se conservan incrustadas en el suelo de la nave, y talladas en materiales locales.

Cuentan con una serie de decoraciones entre los que se encuentran motivos de tallos de vid, racimos, pámpano y flores, así como seres zoomorfos y diversos animales.

Otilia Requejo ha explicado que la cripta en la que se ubican fue concebida para acoger los cuerpos de dos mártires procedentes de Córdoba, San Eulogio y Santa Leocricia, cuyos restos fueron trasladados a Oviedo desde la ciudad andaluza en el año 884.

Requejo ha explicado que la actuación, promovida y sufragada por el Cabildo, continúa la programación de restauraciones e inversiones en la conservación de los bienes que custodia la Catedral de Oviedo. A este fin se ha destinado un millón de euros de inversión desde la pandemia hasta la actualidad.

Natalia Díaz-Ordóñez ha ido desgranando los trabajos de la restauración. Tras introducir una serie de sondas comprobaron que no existían hueco debajo de las laudas. "No había hueco", ha explicado. Están apoyadas sobre piedra.

El problema es que la piedra se fue deteriorando por las sales, por la humedad de la zona en la que las laudas están ubicadas. Había fragmentos rotos o sueltos.

Tras realizar una serie de pruebas comenzó el tratamiento a base de láser, para ir limpiando la zona. Al no haber raspado, no se eliminaba el material. "Es un proceso muy lento, muy costoso", ha indicado.

Una de las opciones que se barajaron tras los trabajos fue poner las laudas en vertical, para así evitar la humedad mencionada. Sin embargo, la restauradora ha dicho que se ha optado por dejarlas como estaban para no cambiar las condiciones del material, algo que podría ser peor.

En todo caso las laudas estarán siendo objeto durante un año de mediciones para ver el estado de la piedra y cómo está funcionando el tratamiento. "Después evaluaremos si es necesario levantarlas o que se queden como están", ha indicado.