Solo 50 metros y sin ayuda, ¿qué pasa si no aceptan a los mellizos con TEA?
La lucha de unos padres por que sus hijos con TEA puedan acceder a la escuela en su barrio no es solo un trámite, es una realidad que afecta a muchas familias. La petición del PP para que Educación asigne un auxiliar a estos mellizos en el Colegio Santa Bárbara de Lugones revela un problema que va más allá de un simple papel.
La situación refleja cómo, a veces, las decisiones administrativas no entienden las necesidades reales de los niños con TEA. La excusa del control del pañal, que alegan desde la administración, puede parecer un detalle técnico, pero para estos pequeños y sus familias, significa una barrera que puede impedirles ir a la escuela cerca de casa y con quienes ya conocen. La cercanía, solo a 50 metros, hace que el cambio sea aún más absurdo y frustrante.
Si no se les dota de una ayuda adecuada, los niños corren el riesgo de no escolarizarse o de tener que desplazarse lejos, alterando sus rutinas y afectando su bienestar. La escuela debe ser un espacio de inclusión y apoyo, no un obstáculo. La falta de recursos y la burocracia pueden dejar a estos niños fuera del sistema, perjudicando su desarrollo y la conciliación familiar.
Para los vecinos de Lugones, esto no es solo un tema de educación, sino de igualdad de derechos. La comunidad debe exigir que se respeten las necesidades de todos los niños y que las instituciones asuman su responsabilidad. La educación inclusiva no es un privilegio, sino un derecho que todos debemos defender.
Ahora, lo que puede pasar es que, si no se actúa, estos pequeños terminen sin la ayuda que necesitan o tengan que ser desplazados a centros más alejados, afectando su estabilidad. Los padres deben seguir presionando y exigiendo una solución. La administración, por su parte, debe dar un paso adelante y garantizar los recursos necesarios para que ningún niño quede fuera.