Estudio revela que el cambio climático afecta gravemente a las aves de montaña.
OVIEDO, 29 de marzo.
Un nuevo estudio revela la alarmante situación de las aves que habitan en las montañas, las cuales están sufriendo transformaciones drásticas como consecuencia del cambio climático. Este trabajo, que aparece en la prestigiosa revista Ecology, ha sido llevado a cabo por un equipo internacional que incluye al Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad (IMIB, CSIC - Uniovi, Principado de Asturias), el MUSE - Museo delle Scienze de Trento, varias universidades italianas, así como la Universidad de Jaén, la Universidad de Málaga y la Mount Allison University en Canadá.
Los investigadores han examinado un vasto conjunto de datos que abarca cerca de 800 especies de aves reproductoras en el Paleártico, integrando información sobre sus características morfológicas, comportamientos, ciclos de vida, patrones de distribución geográfica y sus requerimientos térmicos, es decir, las temperaturas óptimas para su supervivencia.
Según Maria del Mar Delgado, investigadora del IMIB, "para entender el funcionamiento de los ecosistemas, no es suficiente contar cuántas especies existen; es crucial conocer el papel específico que desempeña cada una en su entorno".
Este estudio examina la diversidad funcional de las especies, un enfoque que permite desentrañar cómo cada ave contribuye a procesos ecosistémicos vitales como la predación, polinización y dispersión de semillas.
Los hallazgos indican que las aves de montaña que se encuentran en climas más fríos poseen una singularidad funcional elevada, lo que significa que desempeñan roles ecológicos únicos dentro de sus respectivas comunidades, especialmente en regiones de alta latitud y altitud.
Chiara Bettega, investigadora del MUSE y coautora del estudio, comenta: "En nuestras latitudes, a medida que se incrementa la altitud, se observa que las especies se vuelven más únicas desde un punto de vista funcional".
Ella también subraya que "las condiciones ambientales extremas favorecen la selección de rasgos adaptativos que mejoran las posibilidades de supervivencia, resultando en comunidades más especializadas".
Debido a su especialización, estas aves suelen residir en hábitats aislados y presentan adaptaciones muy específicas, lo que las convierte en objetivo de la vulnerabilidad. La pérdida de estas especies podría tener un impacto desproporcionado en el funcionamiento de los ecosistemas, ya que sus roles son difíciles de sustituir por otras aves.
Además, el estudio señala que las especies más raras, aquellas que combinan una alta singularidad funcional con zonas de distribución restringidas, se localizan en áreas como el Himalaya y el Cáucaso, regiones que están sufriendo un calentamiento acelerado.
Devin de Zwaan, de la Mount Allison University y coautor del estudio, advierte: "En los últimos treinta años, más de un cuarto de las áreas que albergan estas especies han experimentado aumentos de temperatura superiores a 1,5 °C, lo que sugiere que muchas de estas aves ya están enfrentando cambios climáticos severos".
Entre las consecuencias anticipadas del cambio climático se encuentra la contracción de las áreas de distribución de las aves de montaña, lo que podría conducir a extinciones, tanto a nivel local como global.