Oviedo derriba hasta la planta baja un edificio protegido: ¿y el Casco Antiguo?
Un edificio protegido de la calle San Antonio podría demolerse hasta la planta baja. El PSOE pide explicaciones y un plan de conservación para el Casco Antiguo.
El edificio protegido del número 18 de la calle San Antonio, en Oviedo, podría acabar demolido hasta la planta baja. Y la calle, cortada durante un tiempo que nadie concreta.
El Ayuntamiento ha pedido a la Consejería de Patrimonio que declare en ruina el inmueble. Según el PSOE, el gobierno local no ha explicado por qué descartó otras opciones antes de llegar a la demolición, como obligar a los propietarios a ejecutar las obras de conservación o expropiar el edificio, aunque el propio equipo de gobierno ha dicho que le interesa comprarlo.
Lo que pasa en esta calle no es un caso aislado. Cada edificio histórico que se deteriora sin control es un riesgo para los vecinos y, al final, una pérdida para todos. Si vives o trabajas en el Casco Antiguo, esto te afecta: cortes de tráfico, obras, menos paso de peatones y un barrio que pierde parte de su identidad.
El grupo socialista asegura que ya avisó del deterioro en agosto de 2024. Y propuso algo distinto: un inventario actualizado de los edificios del Casco Antiguo, un mapa de riesgos y un plan de conservación con ayudas para obras, acuerdos con los dueños y, en casos concretos, compra municipal. El PP rechazó esa propuesta.
Eso plantea una pregunta sencilla: ¿se actúa antes, cuando el problema es pequeño y barato de resolver, o solo cuando ya hay que apuntalar y demoler? Los datos sobre el caso de San Antonio están sobre la mesa, y hasta ahora el Ayuntamiento no ha dado respuestas claras sobre el futuro del edificio ni sobre el tiempo que durará el corte.
Qué puede pasar ahora: la declaración de ruina depende de la Consejería, y eso marcará los próximos pasos. Los vecinos y comerciantes afectados pueden pedir información por escrito al Ayuntamiento, exigir un calendario de obras y un plan de alternativas para el tráfico. Y conviene seguir de cerca los plenos municipales, donde se decide si el Casco Antiguo tiene o no una política de prevención de verdad.