Barbón avisa: "La democracia se deteriora a propósito" y pide reaccionar ya
Barbón alerta de un deterioro "intencionado" de la democracia y pide defender las instituciones. Qué significa para los asturianos.
El presidente de Asturias, Adrián Barbón, ha lanzado una advertencia directa: la democracia se está debilitando "a propósito" y hay que plantarle cara antes de que sea tarde.
Lo ha dicho este martes en Oviedo, en un acto organizado por el Consejo de Estado y la Real Academia Asturiana de Jurisprudencia, con la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, entre el público. Su mensaje va más allá de la pelea partidista de cada día: habla de instituciones que hay que cuidar entre todos.
¿Qué quiere decir exactamente? Barbón explica que el peligro más serio no viene de fuera, sino de dentro del propio sistema, cuando los políticos no son capaces de responder a lo que la gente necesita. Y apunta a un patrón que, según él, se repite a diario: convertir al rival en enemigo, cambiar argumentos por insultos, poner en duda la limpieza de las elecciones o despreciar a las instituciones.
Para el ciudadano de a pie, esto no es solo una discusión de despachos. Cuando la confianza en las instituciones se desgasta, se nota en cosas muy concretas: en la rapidez con la que se resuelven los problemas que te afectan, en la transparencia de lo que se decide con tu dinero y en que las reglas sean las mismas para todos. Barbón remarca que la normalidad del respeto y el diálogo empieza a verse como algo raro, y eso, advierte, es lo que más daña.
El presidente también reconoce que todos los gobiernos se equivocan en la gestión. Pero distingue entre discrepar, que es lo normal en una democracia, y romper las reglas del juego. Esa línea, según su argumento, es la que se está cruzando cada vez con más frecuencia.
¿Qué puede pasar ahora? El discurso deja claro que el debate sobre la calidad democrática va a seguir presente en la agenda política asturiana y nacional. Lo que los ciudadanos pueden hacer es informarse con fuentes diversas, exigir a sus representantes que debatan con argumentos y no con insultos, y participar en las citas electorales con la mirada puesta en las propuestas concretas.